La DGT ya está probando su nuevo arma contra los conductores que se saltan las señales: los radares de STOP

La DGT ya está probando su nuevo arma contra los conductores que se saltan las señales: los radares de STOP
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En los últimos años hemos visto noticias sobre radares de todo tipo. Más allá de los habituales radares fijos, de tramo, móviles y Pegasus, la rumorología y algunos (pocos) hechos han apuntado a que en los próximos años iremos viendo nuevos controladores de tráfico. Estamos ante uno de estos últimos.

Y esta vez no es cuestión de que un país haya implementado un sistema para controlar las emisiones de ruido o que se hayan realizado pruebas de emisiones en una ciudad concreta de España, esta vez ha sido la propia DGT, en su revista digital, la que ha confirmado que está probando dos nuevos sistemas para vigilar las incorporaciones, tanto con ceda el paso como con señales de Stop.

Según los datos del organismo, 1.093 conductores implicados en accidentes con víctimas no había respetado un Stop. Son datos preocupantes, pues es una de las infracciones más habituales, por detrás de las clásicas (no respetar los límites máximos de velocidad o las distracciones).

Para poner freno a estas cifras, la DGT ya cuenta con dos sistemas de cámaras en fase de pruebas que servirá para castigar a los infractores que no respeten la línea continua en una incorporación o las señales de Stop. De su incorporación a las carreteras españolas, sin embargo, todavía no tenemos fecha concreta.

Detenerse por completo

Aunque en los titulares de algunos medios se apunta a que los nuevos controladores de tráfico de la DGT multan con 200 euros, la verdad es que esto no es cierto, pues, como decíamos, nos encontramos en una fase de prueba.

Dicho esto, los "radares de Stop" son, en realidad, cámaras capaces de comprobar si el vehículo se ha detenido por completo ante una señal de este tipo. Hay que recordar que en un ceda el paso no es necesario detenerse si no se incurre en ningún riesgo a la hora de incorporarse, pero sí lo es cuando nos encontramos una señal de Stop.

Según el organismo, una cámara vigila la llegada de los vehículos a la zona de la señal. Ésta está calibrada para comprobar si el vehículo detiene la marcha por completo. De no ser así, se realizan las fotografías pertinentes y la información se envía al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas, donde se tramita el expediente y, en este caso, la sanción de 200 euros. Un funcionamiento muy similar al de las cámaras de cinturón o uso del teléfono móvil, por ejemplo.

Además, la DGT recuerda que es importante saber "dónde detenerse" y explica lo siguiente a los conductores:

Debe parar el vehículo inmediatamente antes de la línea de detención; y si no existe esta línea, inmediatamente antes de la intersección, no de la señal (teniendo en cuenta que éstas se colocan unos metros antes de la intersección, sería inútil detenerse a su altura). En el caso de que desde este punto no hubiera visibilidad suficiente, por las circunstancias que fuera, debe adelantar un poco el coche para detenerse nuevamente en un punto con visibilidad, teniendo cuidado de no poner en peligro a ningún otro vehículo
Stop
Fuente: DGT

Cuidado con la línea

En una incorporación, habitualmente existe una línea continua que pasa a ser discontinua para, con un ceda el paso, facilitar al conductor que cambie de carril y circule por la nueva carretera. El organismo asegura que quiere poner mayor énfasis en el respeto a esta señalización pues en 2021 (últimos datos aportados) murieron 217 personas en las carreteras españolas como consecuencia de un choque lateral.

Con un sistema similar al de la señal de Stop, la DGT también vigilará que los conductores no se incorporan al carril contiguo en una intersección saltándose la línea continua. La prueba consta de dos cámaras que fotografían a todos los vehículos que circulan por las incorporaciones y el carril derecho de la vía a la que buscan acceso.

La primera de ella se centra en los vehículos que circulan por la vía de incorporación. La segunda lo hace en los coches que se mueven por el carril derecho, calibrada para detectarlos pasado el final de la línea continua.

En su funcionamiento, el vehículo de la incorporación (y su matrícula) son detectados por la primera cámara. Si la segunda registra que ya está circulando por el carril derecho, habrá tenido que sobrepasar la línea continua. Las imágenes se enviarían para tramitar la sanción y la multa, de nuevo, volvería a ser de 200 euros.

Ceda El Paso

En Xataka | Las carreteras de España están plagadas de cajas de radares vacías: así funcionan según la DGT

Foto | iStock

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